¿Qué está pasando con el periodismo en México?

El periodismo en el mundo, y particularmente en México, está librando una batalla muy seria que ha derivado en una gran crisis de la información con las llamadas ‘fake news’ y la manipulación digital en redes sociales, así como en la precariedad y despido de miles de periodistas.

Tan sólo en diciembre del año pasado fueron despedidos más de 400 periodistas y trabajadores de medios de comunicación en medio de un panorama de incertidumbre por la llegada de un nuevo gobierno que ha anunciado austeridad, entre otras cosas, en el ámbito de la publicidad oficial.

Desde el 2017 aumentó el número de desempleados en los medios de comunicación. Sin embargo, durante el pasado octubre, el personal ocupado que se registró en el rubro de “información en medios masivos” mostró una variación negativa, de acuerdo con la Encuesta Mensual de Servicios, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

La bancarrota de los medios de comunicación

El modelo de negocio de los medios de comunicación en México, que ha dependido básicamente de la publicidad de los gobiernos federal y locales, y el problema que supone la transición tardía de los medios tradicionales a la digitalización, han elevado la crisis a niveles que han dejado a muchos trabajadores sin empleo y en bancarrota a muchas empresas.

Aunado al tema económico, existe otro factor que a lo largo de las últimas décadas ha tenido en vilo al periodismo: la publicidad oficial como control de la información y de los medios de comunicación en detrimento de la sociedad. Son muchísimos los periódicos, grupos radiofónicos, portales digitales, comunicadores y principalmente las dos cadenas más importantes de televisión, los que han recibido históricamente dinero de las arcas públicas a cambio de contenidos controlados y alineados a muchos intereses políticos y económicos.

Los personajes que se esconden detrás

Es así que los modelos de negocio en México en el periodismo carecen de sustentabilidad, pagan sueldos ínfimos a sus trabajadores o detrás se esconde algún personaje con objetivos poco transparentes. También se está dando un fenómeno en el que se convierten en organizaciones no gubernamentales con otro tipo de esquemas financieros como las donaciones y buscan alianzas para impulsarse.

En algunos casos, particularmente en los estados, la prensa funciona como propaganda del propio gobierno e incluso hacen reseñas y enaltecen las actividades del propio gobernador, lo que nulifica y desalienta el hábito de la crítica en muchos casos, sobre todo comunidades en donde el acceso a Internet es limitado y la diversidad de medios no existe.

De acuerdo con la organización Fundar, de 2013 a 2017, el gobierno de Enrique Peña Nieto gastó en publicidad oficial 50.862 millones de pesos, aproximadamente 2.600 millones de dólares.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador “propone reducir en 50% los recursos destinados para la publicidad oficial, lo cual es favorable, pero debe detallar cómo será esta disminución y establecer los criterios bajo los cuales se asignarán estos recursos públicos. De otra manera, el problema no se solucionará”, señala Fundar.

El sueldo mensual de un periodista es de 240 dólares

Si sumamos que gran parte de los medios de comunicación pertenecen a un pequeño grupo de empresarios, son pocos los medios que constan de una visión realmente periodística; casi siempre contratan y despiden en función de sus propios intereses políticos, lo que desalienta el ejercicio periodístico y convierte en mercenarios a muchas de sus figuras o comentadores clave.

El periodismo debería ser una herramienta que sirva a la sociedad para vigilar la forma en que los gobernantes ejercen el poder, sin embargo en México hay una predilección por ver al periodista más como un maquillador de la información.

De acuerdo con el reporte ‘Media Owner México’ (‘Quiénes están detrás de los medios en México’), presentado en marzo de 2018, el salario promedio de un reportero es de menos de 240 dólares al mes.

Para la prensa escrita se suma un problema más, el aumento en el costo de imprimir ejemplares para un público que cada día es más escaso. Por una parte, los ‘millenials’ tienen una mayor conciencia sobre el impacto que tiene en el ambiente el uso del papel y prefieren todas las versiones digitales posibles; y por el otro el público de generaciones atrás apegado a lo impreso está destinado eventualmente a desaparecer.

El ‘crowfounding’ no funciona en México

Entre las opciones que existen actualmente para revivir y mantener al periodismo se encuentran la incursión en el ‘blockchain’, como ya lo está haciendo Forbes, o el sistema de suscripciones o donaciones de los lectores. Pero en México no es aún una opción viable para la supervivencia e independencia de un medio.

Uno de los medios con uno de los esquemas de donaciones más importantes es Animal Político, el cual cuenta con 417 donadores, de acuerdo con su portal; mientras que en el contexto internacional,  The Guardian posee 500.000 donadores frecuentes a noviembre de 2018.

“Si bien algunos países ven un progreso significativo en persuadir a los consumidores para que paguen suscripciones digitales, esto está resultando más desafiante para los países menos ricos, para los grupos más pobres y para determinados tipos de contenido que son democráticamente importantes o menos valorados comercialmente”, de acuerdo al reporte 2018 del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo

Desafortunadamente para los periodistas y comunicadores se espera que la crisis se agrave. Al recorte que el gobierno federal está haciendo en las diferentes áreas, incluidas las de Comunicación Social de las diferentes instancias, se suma el recorte que han hecho y harán en los próximos meses los medios de comunicación como respuesta ante el recorte de la publicidad oficial y ante la dependencia del modelo de negocio de la publicidad oficial.

(Esta es una investigación de Adriana Buentello para https://actualidad.rt.com/)

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